Vasco de Quiroga (Michoacán)

Vasco de Quiroga

 

Nació el 3 de febrero de 1470, en Madrigal de las Altas Torres Ávila, España. Creció en el seno de una ilustre familia gallega, el menor de tres hermanos. Sus padres Vasco Vázquez de Quiroga conocido como «Vasco el Viejo», gobernador del priorazgo de San Juan en el reino de Castilla y María Alonso de la Cárcel, mujer de noble familia.

 

Estudió Humanidades y leyes en la Universidad de Valladolid, fue nombrado miembro Real  de la Cancillería Vallisoletana, llega a la Nueva España en 1532 por mandato  del rey Carlos V en calidad de oidor de la segunda audiencia.

 

Funda el Hospital de Santa Fe en las inmediaciones de la ciudad de México para la atención de los indígenas. Por su gran labor afavor de la dignidad y respeto de los indígenas Fray Juan de Zumárraga en 1538, le confiere todos los grados clericales, lo que lo lleva a tomar posesión de su obispado con sede en Tzintzuntzan Michoacán, que más tarde él la trasladaría a Pátzcuaro.

 

La población indígena tarasca encontró en su obispo a la persona que los protegía y a quien querían y respetaban como a un padre, razón por la cual le llamaban: Tata Vasco. Su método misional se basaba en la clave: «primero lo humano, después lo sobrenatural».

 

Tata Vasco se había hecho familiar en todos los pueblos y casas, en parroquias y mercados, y en cualquier lugar estaba como en su casa: todos, indios y españoles, conocían y querían a aquel anciano obispo, a quien principalmente se debía la fisonomía del Michoacán renovado.

 

Es el fundador del pueblo-hospital de Santa Fe de la Laguna y el Colegio Seminario de San Nicolás y de gran parte del estado. Su responsabilidad como obispo le obligaba a buscar la unidad de gobierno. Organizó su vastísima diócesis que comprendía, más allá del estado de Michoacán, gran parte del actual Jalisco, Colima, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y parte de Tamaulipas.

Es llamado fundador de la michoacanidad» por su humanismo, su labor a favor del pueblo tarasco, que se le respeten, así como favorecer y enriquecer la cultura, fue un fiel promotor de la educación, intervino en los procesos educativos desarrollando un enfoque practico horizontal, con la apropiación y generación de cultura, a través del saber y el hacer. Dio testimonio del amor de Dios a los indígenas tratándolos con respeto y dignidad. 

 

Quiroga falleció el 14 de marzo de 1565 en Uruapan. Sus restos se encuentran actualmente en un mausoleo, dentro de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, en Pátzcuaro. Se ha introducido recientemente la causa para su canonización.

 

Existe un monumento en su memoria erigido en Madrigal de las Altas Torres con motivo del Quinto Centenario de su Nacimiento, escultura que recibe anualmente una ofrenda floral para celebrar el hermanamiento de dicha villa con el municipio de Pátzcuaro.

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